Ya que en el último artículo hemos hablado de ese 1% que tiene ese 90% de todas las riquezas del planeta, vamos a profundizar algo más sobre ello y entender cómo cambian las reglas del juego para esa ínfima parte de la población en el estrato económico más alto de la sociedad.

Los flujos financieros que circulan por los sistemas que mantienen y regulan el crecimiento económico de todos los países del globo están muy interconectados entre sí. Esto ya lo sabemos y lo hemos explicado en los cinco artículos anteriores, y, por esa razón, el concepto de la “globalización” ha llevado a convertir la sociedad en un único mercado global que se expande cada vez más profundamente hacia todos los rincones del planeta, tratando de abarcar todos los nichos de mercado y actividades económicas y empresariales posibles, al nivel más cercano al ciudadano posible, es decir, que si los grandes actores que gestionan el sistema bancario internacional pudieran echar mano de los ingresos que alguien vendiendo paquetes de pañuelos en la calle tuviera, por pocos euros que fueran y aunque no estén registrados en ningún sitio, no dudarían en hacerlo (y quieren conseguir esto a toda costa con los cambios en los sistemas bancarios que hemos explicado).

Tal es la ferocidad con la que REC y SC desean acaparar el control de cada céntimo que se gasta en el planeta, que no se paran de crear reglas y medidas para ello. Por un lado, es correcto que una organización y coordinación económica nos ayuda a todos a gestionar nuestro día a día y coordinar los intercambios de servicios que nos prestamos, por otro lado, es una profunda hipocresía de aquellos mismos que gestionan el sistema de control, porque ellos son los primeros que huyen del escrutinio público para que no se sepa que hacen con los miles de millones de fondos que manejan y poseen, y que, estando o no dentro del sistema, pueden manipular a su antojo.

Una enorme desigualdad

Esta doble vertiente tiene parte de la culpa de que la sociedad sea tan desigual y esté tan jerarquizada, así como que existan tantas situaciones dispares en las que una persona que no paga una factura de la luz de 20 euros por un retraso de una semana recibe una multa o se queda sin suministro, mientras que quien tiene miles de millones y se los lleva a un paraíso fiscal para no pagar unos cuantos de ellos en impuestos suele quedar impune. Creo que ya sois conscientes todos de que el sistema no está hecho para que las personas “comunes” puedan vivir tranquilamente y disfrutar de su realidad y experiencias, sino que está hecho para que muchos miles de millones de personas alimenten una maquinaria económica y de poder de la que se benefician solo unos pocos cientos de miles de personas en todo el planeta.

Es muy injusto, y creo que todos estaremos de acuerdo con ello. Se escriben libros y se plasman ríos de tinta con estudios sobre la desigualdad y la mala estructuración de la sociedad en términos de la distribución de los recursos. Puesto que se han implantado fuertemente sistemas como el capitalismo liberal llevado a extremos donde todo lo que prima es el individuo por encima del bien mayor, se permite, porque así se ha diseñado por parte de SC, que aquellos que puedan tener una vasta cantidad de recursos jueguen con las reglas del sistema en detrimento de aquellos que no tienen o tienen muchos menos.

Es decir, no es un problema que alguien obtenga, consiga o genere todos los recursos que su trabajo, carrera o habilidad financiera (y proyección mental de abundancia consciente o inconsciente) le haya permitido conseguir, sino que el sistema global está diseñado para beneficiar solo a los que controlan la mayor parte de la estructura económica de la humanidad y usa al resto como meros títeres y mano de obra para estos primeros, y luego, como ya hemos visto, como motor energético para mantener las estructuras y sistemas de REC funcionando.

Una carrera con diferentes reglas en cada tramo

De alguna forma, el sistema económico se diseñó para que todos estuviéramos corriendo una maratón toda nuestra vida (y que la energía del esfuerzo nunca disminuyera, como hemos visto anteriormente), y todos partiéramos teóricamente en igual de condiciones, pero, a medida que pasan los kilómetros y algunos empiezan a ir en cabeza, comienzan a cambiar las condiciones de la carrera para hacerla más favorable a los que van por delante, y más complicada para los que van rezagados.

Al final, cuando estos primeros van ya muy avanzados, las reglas de la carrera, el recorrido, los obstáculos y todo lo demás ha cambiado tanto (a lo largo de la historia de la humanidad), que para los que están enfrente es un camino despejado y sin árbitros ni jueces que controlen cómo corren, si hacen trampas o si van en coche, mientras que los de atrás ya no tienen medios para terminar la carrera, hay vallas y muros por todos los carriles de la competición, hay miles de jueces y árbitros poniéndoles faltas, y hay baches y límites a la velocidad a la que se les permite avanzar.

Luego, cuando avanzan un poco (la masa de la población), tienen que retroceder la mitad de lo avanzado, por “pago de impuestos” a los que van en cabeza, que no pagan nada a nadie porque ellos son los que ponen la reglas para su grupo de “élite” a través de la influencia que tienen en la mayoría de gobiernos y la enorme habilidad para realizar procesos de ingeniería financiera, así que la carrera se estanca, y los de cola ya no pueden seguir corriendo mientras que los de cabeza hace tiempo que llegaron a la meta y ahora se han dedicado a diseñar el recorrido de la maratón para que el resto de la humanidad simplemente de vueltas sobre sí misma, y termine recorriendo una y otra vez los mismos lugares y puntos de paso en círculos, haciendo muy difícil que se pueda salir del estrato social (el punto de la carrera) en el que te hayas quedado cuando las diferentes limitaciones que te has ido encontrando han terminado por bloquear tu ascenso en niveles económicos y sociales superiores.

Las mismas oportunidades para todos

En general, llegar a un cierto “estatus económico” y afianzarse requiere todo un esfuerzo enorme para muchos millones de seres humanos a base de ahorros, trabajar duro, hacer horas extras o conseguir ascensos con enorme dificultad para moverte en una horquilla económica cada vez ligeramente mayor. Pero aun así, ni siquiera estamos cerca de alcanzar los verdaderos estratos sociales de abundancia material de los que gozan ese escaso 1% de la población mundial que han hecho fortuna (algunos de forma legítima, como hemos explicado en el artículo anterior), y que ahora tienen todas las ventajas para gestionar las reglas del juego, a nivel planetario, para todos los demás. Y eso es lo que está completamente fuera de lugar.

Todo el mundo debe tener oportunidades de llegar hasta el estrato social más alto al que desee o pueda llegar por sus propios procesos de crecimiento y desarrollo personal y profesional, por su esfuerzo por cambiar su realidad y por usar los arquetipos de abundancia desprogramando aquellos de “escasez”. Lo que no tendría que suceder es que se impida a otros acceder a los mismos, y que las reglas del juego varíen según en qué nivel de la sociedad te encuentras, ni a nivel judicial, educativo, financiero o de ningún tipo. Eso debería mantenerse intacto e inalterable, y simplemente, quien suba o baje entre los diferentes estratos sociales debería hacerlo por su propio trabajo, necesidad o interés, como hemos dicho, pero sin que cambien las estructuras y normas para que sea más fácil todo cuanto más arriba estés, y mucho más difícil cuanto más abajo te encuentres.

El poder repartido se diluye

¿Por qué este mecanismo y estas diferencias? Primero, porque el poder que se reparte entre muchas personas se diluye. Por lo tanto, aquellos dentro de SC que desean tener todo controlado y bien atado para beneficiarse ellos y a sus intereses, no tienen en mente compartirlo con nuevos recién llegados que pudieran alcanzar las mismas cuotas de “éxito” que ellos y, por lo tanto, reclamar una parte de ese mismo poder.

Si, de repente, las decisiones y capacidades para alterar el sistema económico mundial en vez de estar en manos de 100 personas muy influyentes estuvieran en manos de 100.000, la cosa cambiaría para ellos, y les sería muy difícil gestionar el entramado de coordinación de esas áreas de poder. Si en vez de 1500 empresas multinacionales, por ejemplo, gestionando el 95% de la economía mundial, hubiera tres millones, les sería imposible que las reglas del juego fueran las que son, ya que todos tendrían una opinión y visión dispar sobre cómo debería funcionar y controlar la economía y a la humanidad, por lo tanto, no se podrían imponer unas ventajas fiscales para unos pocos en detrimento de unas cargas y tasaciones enormes para el resto.

Desde su punto de vista, es cuestión de minimizar quién toma las decisiones y cuánto poder se reparten entre ellos, por lo que, a menos opiniones y a menos personas dentro de los niveles superiores de poder, y dentro del propio SC, con sus instituciones o empresas que tengan que ponerse de acuerdo, más sencilla es para estos la gestión del sistema mundial, porque ponerse de acuerdo lo hacen siempre, más allá de las salas de los consejos de administraciones, en todas las reuniones y grupos y sistemas sociales en los que se mueven todos estos grupos e individuos de ese “1%”.

Por este motivo, la mayoría de la humanidad nunca tendrá la oportunidad de finalizar su carrera, ni siquiera divisar la meta, que, en realidad, tampoco existe como un punto “fijo”, es simplemente un nivel donde estás fuera del sistema siendo tu quien ha diseñado el sistema para que sea una carrera de obstáculos para los demás, pero que a ti ni te afecta ni te causa ningún inconveniente. De nuevo, esto sucede aproximadamente para solo el 1% de la población mundial, o menos, y se han publicado suficientes informes y libros y análisis para que todos sepamos que esto es así, pero no tomamos consciencia de “cuánto es así”, y de cómo realmente hay una mínima parte de la humanidad que hace y deshace a su antojo para detrimento del resto.

Cambiando el flujo económico hacia nosotros

¿Tiene solución? ¿Podemos cambiar esta estructura? Si, de alguna manera todo se puede cambiar desde la base, pues, en general, el poder está en manos de aquellos que somos “muchos” y que actuamos en conjunto contra aquellos que son “pocos”, aunque estén mucho mejor cohesionados y tengan todas las armas legales y económicas para contrarrestar cualquier rebelión o subversión del “pueblo”.

La solución está en la gestión personal de la economía doméstica, es decir, que nuestro flujo económico personal, las compras del día a día, lo que invertimos o gastamos, vaya a parar a manos de aquellos que están en nuestro mismo nivel económico y estrato social, y no vaya a las grandes empresas y multinacionales que son las que están en manos y reciben, y exprimen, al pelotón de cola para mantenerse ellos en cabeza, controladas por SC y vertiendo todo el flujo económico en las tuberías físicas, etéricas y mentales que hemos visto en enormes cantidades.

Hemos de pensar que el flujo económico del planeta está diseñado para que, desde el individuo “de calle”, se extraiga todo lo que este obtiene y gana y vaya a los “top” de ese 1%. Simplemente está planificado así, de manera que todos los lugares donde podamos gastar o comprar algo terminen, en la mayoría de casos y en la mayoría de lugares del planeta, enviando nuestros recursos hacia canales financieros que pertenecen a ese 1%, empezando por las empresas multinacionales que ponen todo lo que necesitamos a nuestra disposición y que entonces reciben nuestro flujo económico en contrapartida.

Si esto cambiase, aunque fuese solo mínimamente, habría un gran revuelo en ese 1%, ya que, de repente, nuestro flujo financiero dejaría de ir hacia ellos y a sus sistemas industriales y empresariales, y empezaría a ir, aunque sea en una mínima parte, hacia el mismo estrato e inferiores de la sociedad en el que nos encontramos. Esto significa, como ya se puede percibir, comprar en pequeñas tiendas de barrio o comercios creados y gestionados por individuos como nosotros y no por multinacionales, trabajar con pequeñas empresas y autónomos mucho más que con grandes corporaciones, y todo lo que podamos llegar a pensar o inventar para redirigir hacia “abajo”, hacia el pelotón de cola donde se encuentra el 99% de la humanidad, los flujos monetarios que hacen que esta misma humanidad funcione.

Quizás os estoy delineando una utopía, pero es la única manera de revertir el sistema de control en estos momentos, porque está tan imbuido en todas las estructuras de la sociedad que no tenemos demasiadas herramientas para cambiarlo. También es cierto que es mucho más fácil ir a un macrocentro comercial y adquirir todos nuestros productos en un solo viaje que desplazarte a cinco tiendas del barrio para ello. Son conscientes todos nuestros YS que primero se requiere un cambio de mentalidad, luego una toma de consciencia sobre cómo funciona la situación y la economía mundial, luego una voluntad férrea del individuo para llevarlo a cabo y, luego, un modelo sostenido de este comportamiento en el tiempo.

No se puede llevar a cabo este cambio de la noche a la mañana, quizás posiblemente en una generación si enseñamos a nuestros hijos a comportarse así, pero a nosotros nos toca, al menos, sembrar consciencia y explicar los modelos que están en pie en nuestra sociedad para no repetir este modelo en la futura nT y en el siguiente nivel de realidad, donde tendremos que crear una sociedad más equitativa para todos nosotros, y no solo para un reducido grupo de individuos dentro de SC, que, cuando llegaron a la cabeza de la carrera, ya hicieron todo lo posible para que nadie más pudiera ganarla.


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