El mecanismo que nos hace preguntarnos el porqué de las cosas

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Creo que todos hemos pasado por esa etapa en la que nuestros hijos, o nosotros mismos, cuando éramos pequeños, nos pasábamos el día preguntado el “porqué” de todo. ¿Y esto por qué? Y das una respuesta y entonces te preguntan el porqué de la respuesta, y luego otra vez, y otra, dando a entender que, algún mecanismo de nuestra psique, no está del todo “contento”, o que le falta “algo” que sacie la sed de información que está activa en esa etapa de nuestro crecimiento.

En realidad, este mecanismo que ahora explicaremos no solo está activo (y mucho) en un determinado periodo de nuestra vida, aunque es correcto que se empieza a consolidar en esos primeros años y se manifiesta en forma de curiosidad innata y necesidad de obtener respuestas a todo. Con el tiempo, los programas que forman este mecanismo se acomodan y se acostumbran a razonar por ellos mismos las respuestas que queremos obtener, usando datos que pueden sacar de los propios bancos de memoria, “suponiendo” cuál sería la explicación más plausible sobre algo, pero llevándonos, como ya sabéis, a conclusiones completamente erróneas en muchos casos porque tomamos la iniciativa “interna” de darnos la respuesta nosotros mismos, suponiendo y creando la mejor de ellas posible que pudiera calmar al programa “necesito saber el porqué de las cosas”.

Si por ejemplo leéis los comentarios en cualquier artículo, noticia o publicación mediática, veréis que cada “lector/comentarista” proyecta sus propias “conclusiones” basándose en lo que ha entendido (o no) del artículo o noticia, y dando “respuestas” al porqué de lo publicado como si fuera la verdad final sobre aquello expuesto. Por otro lado, si habéis leído el libro los Cuatro Acuerdos, de Miguel Ruiz, os sonará el concepto de que nunca hay que suponer nada, y, quizás, no llegamos a entender la razón de ello. Así que veamos para qué tenemos este mecanismo y cuál es su función.

Darle sentido al mundo

La programación que todos traemos de serie en las esferas mentales al tomar un nuevo avatar, e iniciar una nueva encarnación, se empieza paulatinamente a activar en los primeros años de vida a medida que el desarrollo de la personalidad y el programa ego van poniendo en marcha los múltiples mecanismos que nos permiten proyectar la realidad en la que vivimos, y darle sentido al mundo que captamos al hacerlo.

Por lo tanto, hasta que no tenemos un mínimo de consciencia no tenemos tampoco la necesidad de entender por qué pasan las cosas o por qué eso es así y aquello es de la otra manera. A medida que diferentes sistemas presentes en las esferas mentales desarrollan la habilidad de captar y decodificar con detalle el “holograma” que forma el mundo en el que vivimos, necesitan “datos” para poder ir archivando y catalogando las diferentes experiencias, conocimientos y vivencias en las que nos vemos involucrados.

Para poder clasificar algo, los arquetipos mentales responsables de esta catalogación de “todo” necesitan datos objetivos para poder asignar etiquetas antes de guardar en la memoria, ubicada en el cuerpo mental, aquello que está siendo percibido por los sentidos y analizado por la mente, de forma que, cuando la información necesaria para catalogar algo no está presente dentro de los mismos paquetes de datos que contienen esa información, el programa ego activa el aviso de “me faltan datos para clasificar y ubicar este conocimiento”, y, a partir de ahí, y mediante una serie de procesos internos, se activa el “necesito saber la razón o causa de esto”, y el resto ya lo imagináis: Papá, ¿por qué eso es de tal manera? ¿y por qué es tal otra cosa así? ¿Y por qué tiene esa forma? ¿Y por qué ha pasado tal cosa? ¿Y por qué ha dicho eso? ¿Y por qué esto tiene que ser así?, etc.

A medida que el programa ego va obteniendo respuestas evalúa si son convincentes o no, ya que, si nos responden con una frase del tipo: “eso es así porque lo digo yo”, o del tipo: “eso es así porque sí” …. el mecanismo se queda igual de confuso, y se “guarda” la pregunta para otro momento al comprobar que no le ha servido la respuesta. En este caso la deja con la etiqueta de “pendiente” en los procesos de archivado mental, y, con la información que vamos obteniendo en cada uno de estos procesos, se va consolidando nuestra visión del mundo desde pequeñitos, le vamos dando sentido a todo lo que nos rodea, y podemos encajar nuestra propia existencia dentro del conjunto de la existencia de todo lo demás.

Como cuando ya somos adultos, en general no hacemos tantas preguntas, son estos mecanismos “consolidados” los que producen que nosotros mismos generemos las respuestas del tipo: “pues seguro que lo ha dicho por esto”, “esto solo puede significar que tal cosa es así”, “la razón de tal cosa es que esto ha pasado por aquello”, etc., etc.

Nuestro lugar dentro del conjunto de las cosas

Al final, lo que los programas de la psique buscan es estabilidad. Es decir, el hecho de saber la razón y el porqué de las cosas que suceden alrededor nuestro, proporciona certeza y seguridad a nuestra propia existencia (gestionada por el programa “yo soy”) al poder relacionar y cuadrar cómo nos “encajan” las piezas del rompecabezas que forman la realidad, sea gracias a una respuesta que venga de “fuera” o sea una respuesta “inventada” por nosotros mismos.

Quizás, por este motivo, siempre es bueno esforzarse en responder todas las preguntas que nos hagan nuestros peques, ya que, aunque puede que acabes hasta el gorro de tantas cuestiones, estás ayudando a que se consolide un mecanismo interno de seguridad en los niños (y adultos también) que les dota de una tranquilidad interior – aunque no consciente-, respecto a cómo y porqué las cosas pasan, y cómo encaja nuestra propia existencia respecto a esas cosas que pasan. Como a medida que vamos creciendo nos damos cuenta de que tantas preguntas nos convierten en alguien “molesto”, que recibimos respuestas “para salir del paso” o nos han dicho demasiadas veces que no seamos tan pesados, no tenemos más remedio que crear otros mecanismos dentro de la psique para suplir la información externa que no obtenemos de aquellos a los que queremos consultar o no nos atrevemos a consultar tan a menudo. En general, esto no suele ser ningún problema, pues descubrimos que podemos comprender el porqué de las cosas leyendo libros, viendo programas, estudiando, escuchando a otra gente, a través de medios de información, etc., pero, en todo caso, siempre buscamos encajar las cosas y comprender la razón de estas, ya que, si no, el mundo no tiene sentido y nos sentimos desubicados en el mismo.

Respuestas distorsionadas

Ahora bien, lamentablemente este mecanismo es aprovechado, lo ha sido siempre, por REC y SC para imbuir toneladas de material e información distorsionada en los ICs, en la educación, en los medios de comunicación y en todo tipo de canales, para que nuestros “porqués” se respondan con información confusa, distorsionada y, a veces, completamente falsa.

Digo “a veces” porque SC es consciente de que hay otros mecanismos en la psique que pueden comprobar “intuitivamente” si algo es verdad o no (por ejemplo los procesos del centro intelectual superior, ubicado a la altura del octavo chakra), así que, en general, SC suele actuar cogiendo datos, conocimientos, información, conceptos, etc., que tienen un sustrato verídico, pero al que le dan tantas vueltas y lo distorsionan tanto que cuando lo insertan en la sociedad difícilmente al final son correctos, pero que bastan para pasar los filtros “internos” de nuestras esferas mentales, porque la energía de la información, el sustrato base, posee lejana similitud con la verdad, y eso facilita que se acepten como válidos para formar parte de la programación humana y nuestros sistemas de creencias tanto globales como individuales.

Creo que en el blog suelo poneros frases como “este concepto se ha distorsionado tanto que…” en vez de poner “este concepto es pura mentira de SC”. Hay una sutil diferencia, porque si algo es directamente falso, hay alarmas “internas” que nos hacen rechazar directamente “eso”, aunque quizás no sepamos qué parte de nuestra psique es la que está haciendo saltar la alarma. Por otro lado, como los filtros de las esferas mentales tienen “manga ancha” para dejar pasar cualquier cosa que la base de datos que forma nuestra programación base (que llamamos el “paradigma”) contenga, entonces, la información confusa y distorsionada, pero no directamente falsa, sí que pasa hacia el interior de nuestra psique, y la archivamos, y no siempre nuestros programas de “verificación de datos” los tachan de incorrectos.

Auto respondiendo nuestras propias dudas

Así, cuando el mecanismo que busca “la razón de todo” no encuentra o recibe respuestas más o menos inmediatas “externamente”, intenta asignar etiquetas y ubicar los datos que le faltan con la información presente en el cuerpo mental, relacionando eso “nuevo” que no consigue comprender/darle sentido con aquello “anterior” que, en algún momento, archivó y que se le parece o pudiera estar relacionado.

Como ya no estamos en edad de preguntar cada cosa a cada persona que nos diga algo, ya que es de mala educación y no queremos hacernos los pesados, quedar mal o hacer el ridículo, o simplemente no es posible ni factible hacerlo, entonces nuestros procesos internos van formando sus propias conjeturas y respuestas a las cosas que no entendemos, o no nos terminan de “cuadrar”, creando un popurrí con la información de todo lo que tenemos internamente almacenado, hasta que más o menos encontramos algo que pueda tener sentido.

Una vez encontramos “algo” que pudiera cuadrar como respuesta a esa “inquietud”, lo damos por válido, y, entonces, archivamos esa “respuesta” internamente construida como “la respuesta” correcta (que no es que la personalidad conscientemente se lo plantee así, es un proceso rapidísimo y automático de asignarle un código determinado a esa respuesta “interna” que la da por válida). De ahí, luego, es de donde sacamos el “material” para hacer un comentario sobre tal noticia o la respuesta que le damos a nuestra pareja cuando nos pregunta por qué ha pasado tal cosa (en el supuesto que realmente no lo sepamos a ciencia cierta, sino que lo supongamos en base a los datos “internos” que tenemos).

Lo importante de esto, además, es que a partir de aquí nuestros sistemas de creencias y nuestra visión del mundo empieza a modelarse por nuestras propias “respuestas internas”, que se “cristalizan”, y a las que cada vez hacemos más caso “solidificándolas” como “certezas”, y, con ello, consolidamos nuestro modelo de “encaje” en la sociedad a partir de cómo creemos que las cosas son y funcionan, sin que realmente sea siempre correcto o verídico que “eso” sea así.

Puesto que los sistemas de creencias son muy complejos y se enraízan bien profundamente para funcionar como sustrato de todo el resto de procesos y programas de análisis de la realidad, es tremendamente difícil hacer cambiar la visión del mundo y de las cosas que, de adultos, nos hemos construido, y, por lo tanto, la mayor parte de los seres humanos raramente se abre a nuevas ideas o conceptos que pudieran desestabilizar la forma en la que han ido construyendo su visión del mundo o hemos aprendido a verlo, pues eso afecta a la propia forma en la que nuestra existencia encaja en este, y, por eso, es muy peligroso desmontarle los “andamios” que sostienen la visión de las cosas a alguien que depende de ellos para su propia estabilidad “de cómo es la realidad”, pues las crisis existenciales que ello puede provocar pueden remover nuestra vida de arriba abajo.

Desmontando paulatinamente aquello que nos limita

El problema, entonces, viene cuando alguna parte de la personalidad sí que se atreve y desea desmontar esos sistemas de creencias “internos” (empujada por el alma o por la fuerza del YS), porque estos ya no tienen validez, no consiguen hacernos entender el mundo, no dan respuesta satisfactoria a muchas experiencias que tenemos, etc., y es cuando entra en juego la ayuda que recibimos de nuestros YS, guías, etc., para que podamos ampliar nuestra visión de la vida y de las cosas, y otorgarnos las herramientas necesarias para ello, involucrándose, además, ellos mismos (YS, seres que nos asisten, etc.) para intentan dar las respuestas “válidas” (sin distorsión, sin alteración) a esas preguntas que siempre hemos tenido. Como todo este proceso de “desmontaje” de andamios tiene que hacerse muy poco a poco, en general, el proceso se da por etapas, a veces con pequeños “shocks” de información que desmontan una parte de nuestra concepción de la realidad, luego con un tiempo de integración y recomposición interna, luego nuestro YS nos hace llegar o pasar por otro proceso que desmonta otra parte, y volvemos a reintegrar todo, etc.

En general, todo depende del tipo de “datos internos” que haya que borrar, desprogramar o actualizar. Es obvio que hay cosas que se solucionan rápidamente leyendo un libro cuando son preguntas “técnicas”. Sustituir el conocimiento de que los niños los trae la cigüeña que pudimos recibir cuando teníamos tres años por otro a los ocho que implica un conocimiento de la reproducción humana es sencillo. Respondernos a las preguntas de ¿por qué el cielo es azul? o ¿Por qué cae un papel al suelo si lo suelto desde mi mano? o cualquier otra cosa que anteriormente no supiéramos no causa mayores complicaciones a los mecanismos mentales de actualización de datos, pero hay otras preguntas que no tienen respuesta tan sencilla, del tipo ¿qué es la vida? ¿Por qué soy consciente de mi mismo? ¿Por qué pasan estas cosas en el mundo? ¿Quién o qué permite que haya sucedido esto o lo otro? ¿Por qué habrán hecho esto o lo otro? etc.

Tanto para el primer tipo de preguntas (las “fáciles”) como para el segundo (las no tan “fáciles”) el mecanismo de la psique encargado de darle sentido a la realidad opera igual, pero los arquetipos que organizan la información de forma coherente en nuestro cuerpo mental son diferentes, ya que, para entender cosas “técnicas”, el arquetipo científico o tecnológico lo tienen relativamente fácil, pero para entender cosas “evolutivas” el arquetipo “espiritual” o el arquetipo “desarrollo personal” no siempre pueden encontrar los “datos correctos” que les permitan clasificar adecuadamente experiencias, sensaciones y vivencias que van más allá de lo que nuestro mundo “físico” nos puede responder y, por eso, es más fácil crearnos nuestras propias respuestas a temas “evolutivos”, genéricos, globales, abstractos o más complejos, que crearnos respuestas “internas” a temas técnicos, del día a día, o más específicos, cuya respuesta se encuentra, generalmente, a tres golpes de clic en el móvil o dos minutos de búsqueda en Google (dejando de lado la propia desinformación que pueda existir en la red).

Reforzando la conexión de los mecanismos de búsqueda con el YS

Como podéis suponer, lo ideal sería que siempre pudiéramos obtener el “porqué” de todo a través de nuestro YS, pues, además, es una fuente sin ningún tipo de distorsión o manipulación. La respuesta que nos puede llegar a dar nuestro YS siempre está 100% alineada con la energía y arquetipo de la “verdad”, tal y como la “verdad” se percibe desde la propia “Fuente” (en este caso, nuestro logos galáctico, que “rige” todas y cada una de las mónadas y partículas de la Vía Láctea, y, por lo tanto, todo el conocimiento que existe en ella, a través de la que se obtiene igualmente respuestas a cualquier conocimiento existente en el universo por la conexión desde Eur hacia Uan, el nombre en Irdin que recibe el logos “cósmico”).

Por eso, a medida que vamos limpiando nuestra estructura sutil, desprogramando nuestra psique y eliminando filtros, topes, programas distorsionadores y sistemas de creencias obsoletos, podemos trabajar con mayor fluidez y claridad con nuestros niveles superiores. Además, podemos también reforzar la conexión de nuestros programas de “buscar el porqué de las cosas” directamente. Lo haremos con la petición que os pondré al final, para que, cuando el programa ego active este mecanismo para entender y darle sentido a algo que ha llegado “nuevo”, el YS automáticamente envíe los pulsos necesarios – a través de la línea del Hara – al centro espiritual inferior, para que este le indique al centro intelectual inferior qué “datos” son los correctos que se han de usar para encontrar la respuesta a esa pregunta a partir de la información presente en nuestros bancos de memoria. Como esto puede resultar un poco confuso, veamos los pasos en detalle.

El esquema del funcionamiento de este proceso es más o menos el siguiente, pues, en general, todos estamos “programados” para trabajar tal que:

Entra una información por los sentidos –>
El centro intelectual inferior envía los datos recogidos por la vista, oído, etc. a la esfera mental preconsciente a través de las redes neuronales físicas y etéricas que conectan con la mente –>
Se hace un primer análisis de la información percibida y se compara con la base de datos del “paradigma”, tanto en el cuerpo mental como en la esfera preconsciente –>
Se le asignan las etiquetas “básicas” para saber cómo “encajar” ese conocimiento dentro del conjunto de datos que ya poseemos –>
Se activa el mecanismo de “completar datos” y entender el “porqué” de esos datos respecto al resto de información archivada –>
Se activan las diferentes acciones para obtener esa información faltante (hacer una pregunta directa en ese momento, ponerte instintivamente a buscar la información en internet, anotarte mentalmente que tienes que “pensar” sobre ello más tarde, etc.) –>
Si en ese momento no se puede completar el análisis y hacer “encajar” el dato porque aún nos falta información, se crea una información “temporal” con los datos de los sistemas de creencias anteriores y presentes en los bancos de memoria (se presupone una respuesta que “calme” la mini inquietud interior) –>
Se usa esa información “temporal” para archivar los nuevos datos recibidos y se le da el “ok” al programa ego para que dé por finalizado el proceso.

Como veis, si en el momento de recibir un nuevo concepto, información, conocimiento, etc., no lo comprendemos y no le damos sentido, tenemos la opción de “crearnos” nosotros mismos nuestras propias respuestas internas que faciliten que los procesos de adquisición y catalogación de datos no se queden pendientes hasta que nos dé por buscar la respuesta por algún otro medio. De esta forma, a no ser que realmente hagamos el esfuerzo de encontrar respuestas “correctas” y sustituir con estas la “respuesta temporal” (que es una suposición interna basada en nuestros sistemas de creencias), al final será la respuesta que nos hayamos creado nosotros mismos la que terminará como “respuesta final” archivada en los diferentes estratos de la psique, construyendo capa tras capa de conocimientos “supuestos” la programación que tamizara cómo vemos el mundo, y, aunque individualmente, programa a programa, estos no tienen especial poder para modelar nuestra visión de la realidad, en conjunto nos hacen percibir las cosas, la gente, los sucesos y la vida de una manera muy concreta y determinada para cada uno de nosotros, a veces tremendamente alejada de la visión “real” de las cosas según son percibidas por nuestro YS y niveles superiores del ser humano.

Mejorando el mecanismo de respuesta interior

Por lo tanto, lo que podemos hacer con la petición que os pongo es pedirle al YS que asista a estos mecanismos de la psique a la hora de generar estas “respuestas internas” cuando no tenemos acceso inmediato a obtener una respuesta o validación a nuestra duda, curiosidad o necesidad de saber la razón de las cosas. Lo que el YS hará será, por un lado, enviar continuamente información válida y correcta hacia los mecanismos de la mente que necesitan esos paquetes de datos, y, luego, instruirá al centro intelectual inferior para que active diferentes programas de la psique para ordenar, catalogar y archivar adecuadamente la información que estamos procesando.

Esto, por ejemplo, puede provocar que se activen “conocimientos” archivados en estratos bastante profundos que, de por sí solos, no suelen ser activados por este mecanismo regular de análisis, que suele recurrir a lo que tiene más a mano, en las capas superiores de datos del cuerpo mental. Así, si por ejemplo hace 10 años leísteis un libro que contenía un dato que os sirve como respuesta válida a una pregunta que os estáis haciendo ahora, detonada por cualquier cosa que os haya llegado desde “fuera”, vuestro YS puede enviar “pulsos” para activar conocimientos válidos presentes en estratos de la memoria a los que ahora no tenemos acceso consciente. Esto puede resultar en un incremento de las “intuiciones”, en un aumento de “me recuerda a algo que leí y que decía tal cosa”, “creo que está relacionado con esto que ya en su momento me planteé…”.

Aunque no sea un mecanismo 100% funcional, porque la programación que poseemos es tan compleja y tenemos tantos “yoes” de la personalidad que cada uno actúa de forma independiente y, literalmente, cree principalmente en lo que encuentra a mano “por aquí dentro” cuando está en control de la personalidad, evitaremos que se vayan formando “suposiciones” y “respuestas internas” excesivamente distorsionadas, formadas por un popurrí de datos que, en conjunto, puede que nos parezcan una respuesta coherente, pero que no son correctas desde el punto de vista del YS. Al menos, no seguiremos generando tantas capas de creencias que sigan distorsionando nuestra percepción de la realidad, de los demás, y del mundo en el que vivimos.

Así pues, la petición que podemos usar es la siguiente:

Solicito a mi Yo Superior y doy permiso permanente para que asista a los mecanismos de mi psique y mi personalidad en el trabajo con el análisis, decodificación, catalogación y archivo de toda la información que capto por mis sentidos físicos y extra físicos, ayudando a los centros de control, los programas de la mente y los arquetipos de análisis de datos a estructurar adecuadamente, y acorde a la percepción de la verdad tal y como es percibida por mi Yo Superior, a catalogar, dar respuesta y otorgarle sentido a todo lo que vivo, experimento y aprendo. Solicito que se regulen y optimicen los procesos que intervienen en el mecanismo de darle sentido a la realidad y que facilitan que sea capaz de ubicar todo lo que me sucede junto con mi propia posición y encaje en “eso” que me sucede. Gracias.

Recordad que podéis codificar la petición tal y cómo hemos explicado anteriormente, y que tenéis en el glosario un resumen de cómo hacerlo si no lo habéis leído en los otros artículos.

Cuando SC recluta…

Finalmente, sigamos un poco en la línea del artículo anterior en el que hablábamos de cómo hacen los miembros de SC6 para saber a quién reclutar o no. Y es que, cuando ya te han “fichado” para formar parte del décimo círculo de poder, una de las primeras cosas que hacen es desprogramarte este mecanismo. Literalmente, tratan de eliminar los programas que hacen que te preguntes “¿Por qué?”.

¿Cuál es la razón? Potenciar la obediencia, sumisión y acatamiento a las órdenes de los miembros de rango superior de SC. Cuando no tienes programas que buscan el porqué de las cosas, es más fácil no plantearse si aquello que te han pedido que hagas tiene sentido o no, es correcto o no, está alineado con tu visión y valores o no, etc. De esta forma, y a lo largo de todo SC10 y SC9, en las diferentes “ceremonias de paso de grado” se produce una eliminación paulatina de todo lo que hemos explicado en el artículo, hasta que, si bien no eliminan todo al 100%, la necesidad de saber “porqué” desaparece casi por completo o no se activa con casi nada, consiguiendo que, simplemente, gracias los incentivos que SC ofrece, sus miembros acepten ejecutar tal o cual acción sin mayores preguntas o dudas.

Es por esta misma razón, que, cuando explicábamos la agenda de aquellos que nos asisten, dijimos que los YS que poseen encarnaciones activas que tienen al menos el grado 34 en SC van a actuar “internamente”, haciéndoles “sentir” que “no es buena idea hacer caso a lo que te piden que hagas”. Y dijimos que iba a ser una fuerza interior enorme que hiciera sentir que “eso” no era correcto, ya que, como una parte de sus mecanismos de análisis que pudieran hacerles plantearse el “porqué” de lo que están haciendo han desaparecido, se tiene que actuar a través del mecanismo de “sentir” que lo que están haciendo no está alineado ni con su bien mayor ni, en general, con el bien mayor de la humanidad.

Como veis, todo siempre pasa por la mente, todo lo que hacemos o dejamos de hacer, todo lo que creemos que es de una forma o de otra, todo lo que vivimos y experimentamos como el mundo de ahí fuera, todo lo que consideramos real, todo lo que gobierna nuestro día a día, etc. Cambiando los mecanismos de la psique, cambiamos todo.

REC y SC lo saben, de ahí que siempre actúan a través de nuestras ideas, información, creencias, educación, inconscientes colectivos, medios de comunicación, etc., para modelar la realidad en la que existimos y co-creamos entre todos, pero la que, poco a poco, también nosotros vamos a seguir aprendiendo a gestionar hasta tomar el control de esta al 100%.

abrazos,
David Topí
@topi_david


Dale sentido al mundo que te rodea y a las experiencias que no puedes explicar


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