Estudio de los números y decodificación actualizada: El Uno

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Si el cero es el campo “base” para todo lo que existe, pues es el campo numérico de la “Fuente” desde la que se generan las mónadas que sirven como piezas de construcción de lo que llamamos “la Creación”, el “ser” del número uno, es decir, el campo de consciencia y energía que representa el número “uno” es el campo del “inicio” para todos los demás. Esto no solo porque a nivel matemático, el “uno” sea el primer número de la lista, que es justo por eso, sino porque, además, para crear los otros campos numéricos, primero se creó el “uno” y luego se fueron combinando otras energías para generar el resto.

Así, el “uno” es siempre el primero, el inicio, el arranque, el principio. Es el número para avanzar “ordenadamente” y secuencialmente, es decir, cuando a algo le sumas “1”, siempre vas al siguiente paso que te toca, sin saltarte nada, sin posibilidad de alterar parámetros o energías evolutivas, sin poder “olvidarte” algún paso. El “uno” siempre te lleva de un punto al siguiente punto al que tienes que ir y te frena ahí. Si estas en el punto X, el “uno” te lleva al punto siguiente al X y nada más, con lo que siempre puedes hacer el camino evolutivo, de aprendizaje o de experiencia de forma segura, dando un paso detrás de otro, y solo “uno”.

Con esta cualidad de “avance seguro” y “parada obligatoria” en el siguiente punto, el “uno” se afianza a nivel energético como el único campo numérico que se puede usar para que aquello que está “por delante nuestro” sepa de “dónde viene” y aquello que está aquí “ahora” sepa a “dónde tiene que ir”, ya que solo marca un paso, un movimiento, un desplazamiento y nada más.

De esta manera, cuando se construyen los planetas, por ejemplo, o cuando algo se forma “por capas”, se construye la “capa uno” a nivel energético, y teniendo como base la “capa uno” de algo, se añade siempre la siguiente “capa” pidiéndole al campo de consciencia del “uno” que se mezcle con las partículas del siguiente nivel a crear para que la estructura quede fija y enlazada desde el nivel inferior hacia el nivel siguiente, habiendo solo “un paso”, “un gradiente” o un “eslabón” entre algo y lo siguiente de algo.

Esto facilita la robustez de todos los sistemas, y de esta manera, todo se puede construir paso a paso, sumando uno a lo anterior, y solidificando lo construido antes de volver a sumar uno para crear lo siguiente. Por el contrario, para “deconstruir” algo de forma segura, siempre es mejor hacerlo restando “uno”, es decir, quitar las cosas capa a capa, “una” tras “otra”, y nada pierde el equilibrio si se hace así, porque el campo de energía del “uno” se retira estrato a estrato de aquello que tiene que ser “deconstruido”, pero se mantiene el equilibrio y el balance a medida que se va “deconstruyendo”.

Cuando se multiplica o divide por uno, el resultado también da estabilidad, porque se mantiene el “origen” y la consciencia y energía del número uno no interviene para alterar la estructura de aquello multiplicado o dividido por este campo de energía, de esta manera, al anular las propiedades multiplicativas y divisorias del campo numérico “uno” se profundiza en su robustez, y en su estabilidad, para hacer crecer o decrecer las cosas siempre en una proporción igual y siempre manteniendo el orden de las cosas.

Arquetipos conectados al campo uno

A nivel de los arquetipos conectados al campo del “uno” se encuentran todos aquellos que tienen que ver con el inicio de algo y todas sus acciones correspondientes en el plano físico o a nivel de carácter: el “iniciador”, el emprendedor, la persona que siempre pone todo en marcha, quien “enciende” las cosas, quien pega la primera patada o pone la primera piedra de algo, quien da la orden de arrancar, quien mueve algo atascado o estabilizado, quien empuja, etc.

El uno también es “temperamental” pues para poder tener fuerza para iniciar, hay que tener energía para hacerlo, por lo tanto, todos los arquetipos de la personalidad asociados a comportamientos “energéticos” están muy conectados al campo del uno, tanto a nivel “positivo”: fuerza, energía, avance, temperamento, decisión, empuje, voluntad, no ceder, tirar de los demás hacia adelante, etc., como los negativos: irritabilidad, impulsividad, etc.

Gracias a la energía y consciencia del ser que rige el campo del número “uno” podemos iniciar las cosas, y el resto de números ayudan a su desarrollo y finalización, como iremos viendo.


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