La ley de los Opuestos

Una vez, una partícula de luz que vivía rodeada de otras muchas partículas de luz decidió que quería conocerse mejor a sí misma. Viviendo rodeada de luz, no le era posible, de ninguna de las formas, percibir en realidad todo lo que ella era, su esplendor, su magnificencia, pues todo lo que tenía alrededor era igual a sí misma, y no podía experimentarse. Así que, como nuestra partícula de luz tenía un fuerte sentimiento de crecimiento personal y sentía la necesidad de experimentar, se fue a la fuente del universo que la había creado y le pidió una fórmula para poder experimentarse a sí misma, para ser luz, y conocer lo que era ser luz. El Creador, para complacer su deseo, solo pudo hacer una cosa: creo la más profunda oscuridad y envió allá a la partícula, para que, en medio de esa nada, terrible y siniestra negrura, pudiera crear y experimentar a sus anchas. Así nació, dicen, la Ley de los Opuestos.

El universo dual

Nada puede existir sin su opuesto, al menos en esta realidad en la que existimos, ya que es producto de un desdoblamiento en dos de la octava original de la Creación. Por cuanto nada puede conocerse si no se conoce lo que representa su contrario, para nosotros, no puedes entender el amor si no existe el odio, no puedes entender y experimentar la libertad si no conoces la dependencia, no puedes expresarte en la abundancia si no existiera la falta de recursos. Todo tiene que tener un opuesto en este mundo en el que experimentamos la vida para poder conocerlo y vivirlo en todo su esplendor, y, aunque no queramos reconocerlo, si no existiera ese opuesto, que siempre vemos como negativo, jamás podríamos disfrutar plenamente de lo que queremos y percibimos como positivo. Esta percepción, aunque correcta al entendimiento del ser humano, es solo una mala decodificación por nuestra configuración mental de la realidad energética del universo, que funciona por tríadas, con tres energías, no dos, faltando en la ecuación la energía equilibrante o neutra.

Para nosotros, el frío no puede existir sin el calor, y el blanco sin el negro, y aunque solo sean extremos del péndulo para un concepto neutro, el de temperatura, aunque solo queramos vivir en sitios donde haga calor, tiene que existir un sitio donde haga frío para que ello sea posible. Aunque solo sea en un pequeño rincón minúsculo de un pequeño sitio del planeta, pero el opuesto de todo aquello que existe en nuestra realidad tiene que estar representado en algún nivel de la misma, para que nosotros podamos apreciar y experimentar eso que estamos deseando. Hasta el momento en el que el ser humano sea capaz de co-crear la realidad en la que vive basado en las tres fuerzas o energías del universo, seguiremos percibiendo está dualidad como la base para la estructura de nuestra existencia, tanto en cuanto, la octava cósmica o procesos que nos han llevado a este tipo de entendimiento, sigue en marcha hasta que la humanidad dé el futuro salto evolutivo al que está abocada.

La Ley de los Opuestos y la Ley de la Atracción

Tal y como dijimos en el post sobre el karma, y la ley de causa y efecto, si creas algo, se ponen primero en marcha las fuerzas opuestas a esa intención y causa original, y luego, se tiene que crear su opuesto también para poder mantener el balance en la estructura de la realidad. Y si ves que cuando deseas algo con todas tus fuerzas, lo que ocurre es que primero ves aparecer ante ti precisamente lo contrario, en vez de echarte atrás y pensar que el proceso de creación consciente no está funcionando, lo que tienes que hacer es alegrarte porque, precisamente, ese proceso está funcionando correctamente. Esto es debido al concepto de que toda fuerza que se emite ejerce una fuerza de igual fuerza pero sentido contrario hacia ella, y está relacionado con la tercera ley de Newton.

Cuando queremos manifestar más abundancia y de repente vemos como baja nuestra cuenta bancaria  por un gasto inesperado, o como perdemos alguna posesión, o cuando queremos manifestar más libertad y de repente nos llegan más compromisos, estamos en el buen camino. El efecto de creación del opuesto pasará eventualmente si mantenemos la voluntad firme de ir a por lo que queremos inicialmente, y nosotros terminaremos disfrutando de aquello que habíamos querido crear en un principio, solo que, para que eso fuera así, primero por las leyes mecánicas que rigen el funcionamiento de la realidad, se ha de generar también la fuerza contraria en la cual tu deseo pudiera cobrar vida.

Lo que resistes, persiste

Cada vez que quieras hacer algo con toda tu energía, y te esté pasando precisamente lo contrario, déjalo actuar, no lo resistas y potencia tu voluntad para ganar la partida. Mientras no sepamos como neutralizar, que se puede, esta fuerza opuesta, es mejor dejar que se agote por ella misma. Es parte del proceso. Si ocurre algo que te molesta o que no es lo que quieres, pero que está precisamente relacionado, en el polo contrario, con aquello que estás intentando conseguir, no le ofrezcas resistencia sino que enfoca tu energía en reforzar lo que deseas. La energía de ese evento, hecho o situación pasará, para dar lugar a aquella que representa lo que realmente estás intentando alcanzar. Si te enfocas en el opuesto, le estás dando poder, le estás prestando una atención que no necesita y estas entorpeciendo el proceso de manifestación de lo que si que quieres de verdad.

Opuestos a nivel mundial

Nunca me he atrevido a decir que para que unos vivan en la abundancia otros tienen que vivir en la miseria. Me resulta extremadamente fuera de lugar y difícil de aceptar. Que para que unos vivan felices otros tienen que ser infelices o para que exista algo en un sitio, en otro debe dejar de existir, sobre todo cuando hablamos de cosas o necesidades básicas del ser humano. Hasta ahora no había encontrado una respuesta a esto, y precisamente gracias a unos comentarios que leí de Neale Donald Walsch (el autor de Conversaciones con Dios) he entendido que esto no tiene por que ser así.

A nivel personal, en la realidad de cada uno, la creación de algo pasa por la creación de una fuerza opuesta que se opone a ello, ya que es una ley global, pero esto no tiene mayor trascendencia que el pequeño impacto y beneficio que tiene en nosotros como personas. A nivel de la humanidad, del planeta y de la conciencia planetaria, esto no es del todo exacto. Para que el planeta viva en la abundancia, ¿debe existir la falta de esta en algún sitio?, sí, pero no necesariamente como representación material o real, sino como concepto. El universo no trabaja con sillas, trabaja con “energías”, con representaciones y abstracciones de eso que queremos. Si la conciencia del planeta, y de la raza humana, en su conjunto, decidiera crear una realidad en la cual todos somos felices, tenemos de todo y vivimos en armonía, los conceptos opuestos de infelicidad, falta de recursos y problemas no tendrían porque ser una realidad física en nuestro planeta, sino existir solo como concepto en una realidad superior. ¿Qué significa esto? Que para que algunos vivan bien, no es necesario que otros vivan mal, y que si yo soy capaz de crear una vida buena gracias al poder de mís pensamientos y acciones, todo el mundo puede hacer lo mismo. ¿Es esto cierto? ¿Qué opinarán de este concepto las personas que pasan hambre en África o son víctimas de la guerra? Esto es material para el siguiente post, pues es tema interesante que merece una entrada aparte sobre el que reflexionar.

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