Programas que ralentizan situaciones y eventos de nuestra realidad

Habíamos dejado en el último artículo el trabajo a realizar para eliminar una serie de filtros y programas que inhabilitan la adquisición de nuevo conocimiento, diluyéndolo y adaptándolo a las necesidades del paradigma en vigor y del sistema de creencias macro que todos tenemos programado en la esfera mental preconsciente. Esperando que una buena parte de estos filtros estén ya desprogramados, vamos a seguir con las explicaciones del funcionamiento de otras partes del sistema bajo el que vivimos, de manera que sigamos conociendo lo que se mueve entre las bambalinas de la estructura de nuestra realidad.

Ya sabéis que muchas cosas que existen en nuestro mundo poseen una serie de “topes” y sistemas para asegurar su “robustez”, para funcionar adecuadamente y para que no cambie su forma de funcionar de la noche a la mañana. Si un aspirador hoy funciona al 10% de su potencia, sin hacerle nada mañana aspira como loco y al día siguiente va a la mitad de su capacidad, nos rompería todos los esquemas de cómo, en teoría, un aspirador que está “bien hecho” tiene que funcionar. De la misma manera, también nuestra realidad común necesita una serie de sistemas para poder mantenerse firme, fija, inalterable o, al menos, lo suficientemente robusta para que no cambien las estructuras comunes cada dos o tres días. De hacerlo, nos volveríamos locos, pues si viéramos un mundo que aparenta ser sólido modificarse literalmente cada poco tiempo, nuestro sistema de referencia respecto al cual nos “anclamos” para poder sostener la ilusión de la realidad se desvanecería y, al no poder estar conectados al 100% a nuestro YS que podría minimizar ese impacto y ese “shock”, y gestionar con naturalidad la adaptación al cambio constante que eso supondría, una parte de nuestra programación se volvería inestable y, en consecuencia, se activarían los diferentes programas que dan lugar al concepto de locura, desorientación, confusión, no entender nada, paranoia y derivados.

Un entramado de andamios energéticos

Para que esto no sucediera, y pudiéramos mantener la ilusión de la inmutabilidad, se nos dotó de un entramado de anclajes energéticos que hicieran que las estructuras que subyacen a nivel etérico y mental que corren por detrás de lo que percibimos como “sólido” no se movieran demasiado, y existieran unos andamios que pudieran sostener el mundo que vemos siempre igual, con los mecanismos adecuados para que, si había que cambiar algo en el plano sólido, primero se cambiara en el IC, como hemos visto cuando hemos explicado cómo se desmontan escenarios de nuestra realidad común, luego se cambiaran los andamios del IC en el plano mental para sostener esos cambios y modificaciones en los escenarios mentales, luego se hicieran los cambios en el plano etérico, luego se cambian y adaptan los andamios en el plano etérico para que esos cambios se fijen y se sostengan, luego se manifiestan y ocurren los cambios en el plano físico y, finalmente se ajustan los andamios de la realidad física de nuevo para sostener el nuevo escenario que vuelve a parecer inmutable, inalterado y fijo.

De esta manera, y por esta razón, todo cambio que se quiere hacer en el mundo sólido y terrenal tarda bastante tiempo, en general, en manifestarse a nuestros ojos y a nuestra percepción. Las técnicas que usamos para la visualización, proyección, manifestación de aquello que deseamos, son muy efectivas y hacen lo correcto, pero los mecanismos que convierten una proyección mental en un evento, objeto o situación a nivel físico están tan retardados por los “andamios” que han de sujetar cada proyección que, en muchos casos, nos desesperamos porque las cosas no llegan nunca si somos conscientes del proceso por el cual las octavas de la manifestación de algo lo están llevando a cabo o, en la mayoría de los casos, nos induce a creer definitivamente que no hay nada que pueda cambiar nuestra realidad y que no es posible hacerlo simplemente desde la proyección “de la mente”.

¿Por qué estos “andamios energéticos” de seguridad?

Para asegurarse, aquellos que los diseñaron, que si lográbamos despertar nuestro potencial, imbuido en nuestro ADN, y lográbamos recuperar la conexión plena con nuestros niveles más elevados, si lográbamos manifestar la consciencia de nuestro YS, espíritu y alma en nuestra personalidad, no lo tuviéramos fácil para desmontar el entramado de control en el plano físico en el que nos encontramos.

¿Podemos deshacernos de estos anclajes que mantienen los procesos de cada plano fijos e inalterables mientras no se produzcan los procesos de estabilización que permiten que las octavas pasen de un plano a otro? Podemos, pero ahora no estaríamos preparados para sostener un ritmo de cambio tan grande si estos andamios desaparecieran a nivel común. Lo que sí que podemos hacer es desmontar los que nos impide ver cambios más rápidamente en nuestra estructura individual, pues como es arriba es abajo, y como es afuera es adentro, así que si hay algo que existe en la realidad común y consensuada para todos, y si hay algo en la estructura del planeta que forma parte de lo que se usa para la puesta en escena de nuestra experiencia evolutiva, ese mismo “algo” también tiene su versión individual en cada uno sobre la que sí que podemos trabajar.

¿Qué son y cómo funcionan estos anclajes “individuales”?

Son unos programas que existen en la esfera mental subconsciente que lo que hacen es ralentizar enormemente los cambios, emisiones, octavas, procesos y energías que emitimos automática e inconscientemente a través de la glándula pineal, asegurándose de que cada proceso que ponemos en marcha primero está acomodado en la parte del plano mental correspondiente a nuestra realidad individual, luego, esos programas, dejan pasar la octava o el proceso hacia el plano etérico, y la vuelven a asegurar, revisando que todo esté siempre acorde a los parámetros del sistema de control y, luego, dejan pasar la octava hacia el plano físico donde entonces se vuelve a asegurar y fijar para que nuestros sentidos tridimensionales puedan “afirmar” que algo ya ha “llegado”, hemos conseguido algo, manifestado algo, completado algo, etc.

¿Cómo se hace el seguimiento de un proceso de manifestación de una octava?

Cada onda que emitimos con contenido de nuestro cuerpo mental tiene asignado unos “paquetes cuánticos” de datos para poder monitorizar el proceso de manifestación de ese contenido por nuestro YS y por nuestro programa Ego, de manera que los programas de control del proceso de manifestación de nuestra realidad que están en nuestro subconsciente, a través de estos “programas anclaje”, van modulando el paso de la octava desde el mental al etérico y del etérico al físico al ritmo que la programación imbuida en nosotros le dicta, haciendo entonces que cualquier proceso mental que podría estar manifestado en el plano sólido en tres días tarde tres semanas en hacerlo.

De nuevo, para desprogramar esto, tenemos que ir por capas, pues cada nivel de programación del sistema de creencias imbuido en las esferas mentales tiene sus propios programas “anclaje” y “ralentizadores”, así que, a medida que vayamos quitando capas de programación, podremos quitar los procesos que frenan el funcionamiento acelerado de manifestación de la realidad individual. La petición es esta:

Solicito que se eliminen todos los programas “ralentizadores” presentes en mi esfera mental subconsciente, en mi cuerpo mental y en mis componentes y módulos psíquicos y cognitivos. Solicito que se desmonten todos los sistemas que ralentizan, disminuyen, limitan y tergiversan los procesos de manifestación en mi realidad física y sólida de aquello que emito desde mís procesos mentales. Solicito que se reajusten los mecanismos de gestión de las octavas y procesos de manifestación de mí realidad individual a la velocidad marcada por mi YS para ello, desprogramando y eliminando todo lo que los frena y ajustándolos al ritmo adecuado para que pueda sentirme cómodo con la rapidez de los cambios que esto pueda producir en mi experiencia terrenal. Gracias.

Como veis, añadimos una parte para solicitar que se ajuste la velocidad de manifestación al ritmo con el que cada uno pueda sentirse cómodo, para evitar que hoy emitas una cosa y esté en tus manos en dos horas cuando antes tardaba dos meses. Aunque pareciera que esto sería lo correcto, no lo es, otros programas y patrones de pensamiento y creencias que tenemos empezarían a entrar en conflicto con lo que creemos y sabemos sobre el funcionamiento de la realidad y, por lo tanto induciría a conflictos internos subconscientes relativamente peligrosos para nuestra estabilidad mental. Así, de esta manera, iremos o podremos ir incrementando paulatinamente el ritmo de manifestación de procesos en nuestra vida, primero quitando todo lo que los frena y luego poco a poco acostumbrándonos a que las cosas fluyan de otra manera cuando no haya topes que limiten su manifestación.

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