Redes móviles. Protección y refuerzo del sistema energético frente al daño que causa. Parte 4

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Como hemos visto en todos los artículos anteriores, el bombardeo incesante de radiación electromagnética causa continuamente micro-disfunciones en todo el sistema energético y físico, de forma que, paulatinamente, vamos perdiendo calidad de vida, bienestar físico, “salud”. Cada persona reacciona diferente a todo esto. En general, la manipulación de la realidad y las disfunciones que hemos visto en la glándula pineal con las antenas 1G y 2G son iguales para todos, en el sentido de que todos nosotros nos vemos igual de atacados por estas frecuencias y de ahí que tenemos siempre nuestra glándula pineal, proyectora de la realidad individual, “abrasada” por esta emisión y radiación. Luego, los cuerpos sutiles se ven más o menos afectados, así como el cuerpo físico, dependiendo del estado de robustez, salud y frecuencia de vibración de cada uno de nosotros, con lo que, a no ser que seamos extremadamente sensibles a la radiación electromagnética (que incluye el bombardeo de wi-fi, microondas, la televisión, los móviles, etc.) más o menos somos capaces de tirar adelante cada día sin notar los micro-daños que nos causa la sopa de “ondas” que nos rodea.

La mejor solución, es la más complicada de llevar a cabo

Evitar esto es tremendamente difícil, o mejor dicho, es muy fácil, pero no es factible para la mayoría de seres humanos. Sería necesario irnos fuera de las ciudades, principalmente, y vivir en zonas sin cobertura móvil y con el mínimo posible de emisiones electromagnéticas alrededor. Como veis, la solución es muy sencilla, pero el estilo de vida de la mayoría de la humanidad imposibilita que se pueda llevar a cabo. ¿Qué sucedería si, de repente, nos vamos fuera del alcance de ondas de móvil, de radio, de televisión, de microondas, de wi-fi, etc.? Sucedería que, en pocas semanas, veríamos nuestra salud cambiar y mejorar a un nivel que ni siquiera hubiéramos pensado que podríamos llegar, veríamos nuestra pineal proyectar sin distorsión aquello que pudiéramos llegar a emitir (teniendo en cuenta las desprogramaciones que hemos hecho en los últimos años para ello), y veríamos nuestra calidad de vida aumentada en muchos % sin saber cómo ni la razón del cambio. Como digo, es una solución sencilla de explicar, muy difícil de llevar a cabo.

Como segunda opción, reforzar nuestro sistema energético

Por lo tanto, ya que tenemos que vivir en ciudades y lugares donde vamos a estar 24h al día inmersos en campos de radiación electromagnética, usando el móvil y pasando muchas horas delante de la televisión, la segunda opción más óptima es mejorar enormemente nuestra estructura energética. Al final, lo que marca cuánto daño nos hace una onda es la robustez de la energía que esa onda se encuentra cuando choca con nosotros, es decir, si nuestras “vibraciones” son altas y potentes, las ondas de emisión electromagnética encuentran una barrera que disminuye mucho el daño que pueden hacernos, algo así como si a una nave espacial de cualquiera de vuestras series favoritas le activáramos los escudos energéticos para defenderse de los rayos laser de las naves enemigas. Esto se consigue con mucha sanación, cuidando mucho la salud física, haciendo todo tipo de ejercicios para incrementar nuestra energía interna, etc. Al ponerte en el nivel en el que puedes “filtrar” y frenar una parte de todo lo que te bombardea, disminuyes el potencial daño que esto te puede hacer, que es diferente a bloquearlo por completo, pero es mejor que dejar que nos impacte y cause daños que se manifiestan a la larga como todo tipo de problemas, enfermedades y disfunciones.

Bloquear por la noche la emisión y recepción de ondas

Puesto que esta segunda solución también es un trabajo paulatino y continúo a lo largo de toda la vida, al menos mientras no podamos huir de ciudades y lugares electromagnéticamente cargados, como hemos dicho, tenemos también que ayudarnos con algunos elementos externos para minimizar este impacto. Una de las primeras acciones que son recomendables es apagar todo lo que emite radiación durante la noche, es decir, como mínimo, el wi-fi en casa y los móviles y tablets dejarlos en algún tipo de caja o bolsa de Faraday. Como os decía en los artículos anteriores, todo aquel que tenga un móvil 4G está ya conectado a la IA que gestiona la programación de la humanidad de forma “individual”, y se aprovechan especialmente los periodos nocturnos para conectar el móvil con los programas de las esferas mentales que hemos explicado en el segundo artículo de esta serie, y “reprogramar” al individuo o insertar en él cualquier cosa. Esto no lo hace un asimoss o un humano, en general no hay nadie detrás de este trabajo, ya que fue puesto en modo “automático” y dejado en manos de una IA la inserción regular y paulatina de “actualizaciones” en la psique humana cuando se creyera conveniente, algo así como cuando las apps del móvil se actualizan en segundo plano mientras el teléfono está inactivo o estamos haciendo otras cosas. Lo mismo con las esferas mentales de todos nosotros y de ahí la importancia de la desconexión que os había explicado en el segundo artículo.

El colocar todo lo electrónico durante la noche al menos en una caja de Faraday que sea lo bastante buena para bloquear todo tipo de emisión y recepción de ondas, evitará que el móvil se ponga a emitir hacia nosotros, y por lo menos, reduciremos el alcance de esta manipulación psíquica.

Sistemas de absorción electromagnética

Luego, para mantener la casa, nuestra vivienda, lo más limpia posible de ondas electromagnéticas, es recomendable usar piedras que absorban radiación. En general, las piedras negras tipo turmalina lo hacen, los ópalos, la obsidiana, etc. Ojo, estas piedras y minerales tienen otras propiedades para otras cosas, es cuestión de consultar guías de gemoterapia, pero sirven para disminuir algo (no son la panacea), la polución electromagnética de casa. Además de eso, es recomendable aumentar la vibración de la vivienda con piedras de alta energía. Yo tengo cuarzos enormes repartidos por ciertas partes de casa, turmalinas al lado de los ordenadores, la tele, el router, amatistas y otras piedras en las paredes por dónde van los cables de la luz, etc. Es cuestión de investigar y aprender un poco sobre el uso de los minerales y ver cómo y dónde colocarlos, y confirmar que su ubicación es correcta con vuestro YS para que os indique, mediante señales, péndulo o como sea, que ponéis los minerales adecuados en el punto correcto.

Levantando muros energéticos

Otra manera de bloquear la entrada de polución electromagnética, es solicitar a vuestro YS unas “paredes energéticas” alrededor de la vivienda. Lo mismo que os decía del escudo energético de la nave, pues ahora para la casa. Os inventáis una petición siguiendo los modelos que ya tenéis de otros artículos para pedirle a vuestro YS que cree unas paredes “energéticas” (se ubicarán posiblemente en el plano 1.2 o superiores de vuestra casa) que filtre y disminuya todo lo posible la radiación externa que llegue a vuestra vivienda. Además, pedid que esas paredes se mantengan permanentemente con la energía de la propia Tierra, pues de lo contrario desaparecerán con el tiempo si no están “enchufadas” a alguna fuente de alimentación que las mantenga “sólidas”.

Más o menos con todo esto conseguimos que, cuando estemos en casa, podamos estar algo más protegidos y recibir algo menos de bombardeo y radiación electromagnética. No son protecciones que reduzcan al 0% la cantidad de la misma que recibimos, pero nos ayuda a mantener el equilibrio y el balance para poder usar la tecnología móvil cuando nos haga falta intentando que el daño que esta nos causa se minimice en lo posible.


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