Simbolismo y grafismo numérico, ¿por qué los números tienen esa forma de ser representados?

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Cuando las antiguas civilizaciones sumeria, acadia, babilónica y aquellas que les precedieron en épocas aún más remotas de nuestra historia, tuvieron que empezar a “explicarse” mutuamente lo que querían decir a la hora de expresar cantidades, empezaron a usar grafismos para “acomodar” el significado de cada una de ellas a la cantidad que ese grafismo quería significar. Esto es conocido, y es sabido, que incluso en nuestras épocas prehistóricas nuestros antepasados hacían marcas en huesos, en piedras y en los utensilios que usaban para “contar” cosas, por lo tanto, esos símbolos y marcas fueron los predecesores de los “dibujos” que ahora usamos para los números tal y como los conocemos.

Pero, ¿quién se los inventó realmente? ¿Pueden representarse las cantidades y energías que representan con otros símbolos y grafismos? Ciertamente se puede, pues solo se trata de una convención “humana” para entendernos los unos con los otros a la hora de decir que quiero “tanto” de esto o “tanto” de lo otro, así que da igual, en principio, que símbolo usemos mientras estemos todos de acuerdo en usarlo. En cierta manera esto es correcto, por otro lado, también es correcto que cada símbolo que finalmente ha terminado aceptándose “inconscientemente” como la representación gráfica de esa energía numérica, es porque es la más “adecuada” para ello.

¿Qué significa esto? Tenemos que remontarnos a la creación de la raza humana, por asimoss para entenderlo. En el momento en el que aquellos que se hacían pasar por los “dioses de la antigüedad” fueron entregando y dotando de mayor conocimiento a los primeros seres humanos, fueron dándole herramientas para que comprendieran el mundo en el que existían y llevarán a cabo las funciones para las que habían sido creados. Pero, tal y como cada número es una representación de una fuerza energética y de un cierto tipo de cualidad y campo consciente, las formas que terminaron por imponerse para representarlo son aquellas que mejor corresponden al entendimiento de la psique humana de “qué son” esas fuerzas numéricas, por lo que, tanto desde el inicio de la historia de la humanidad como a lo largo de todas las civilizaciones que han transcurrido desde entonces hasta ahora, los pocos grafismos que han perdurado para indicar las cantidades que cada número representa han sido aquellos que podían imbuir con mayor facilidad la propia energía arquetípica del número en un dibujo.

Esto significa que el dibujo que usamos para el “1” no “resuena” con la energía del 8, por ejemplo, y, por lo tanto, el dibujo del uno no puede ser usado, por vibración y la energía que ese símbolo posee, para acomodar el concepto que el número ocho representa y simboliza. De la misma manera, el dibujo que usamos para el ocho no puede ser usado para simbolizar el cuatro, pues las energías más fluidas del campo numérico del 8 no pueden ser diagramadas con palos “rectos”, sino que necesita de formas curvas para que corresponda adecuadamente el campo y el estado de la energía del ocho, al símbolo que usamos para decir que tenemos “ocho” de algo o que el “ocho” representa tal cualidad o característica.

De esta manera, aunque hay varias representaciones pictóricas que corresponden a los diferentes campos de fuerza y consciencia numéricos, en nuestro planeta, por la situación del inconsciente colectivo en su momento, por la estructura de planos y densidades, por la vibración y la manera en la que se usan combinaciones y proporciones de cada elemento primario para crear otros, los pictogramas que se han terminado imponiendo globalmente para todos para representar cada cifra han sido los más adecuados, quizás escogidos inconscientemente, para que imbuyan la energía que han de simbolizar a nivel arquetípico.

Formas de expresión pictórica según el tipo de campo numérico

¿Qué representan estos pictogramas? ¿Cómo describen esos dibujos las energías de los números que tratan de representar? Veamos genéricamente algunas de las cualidades de los campos de energía numéricos y cómo se pueden plasmar en gráficos.

Primero, tenemos números que poseen mucha fuerza, mucha “velocidad” y que, literalmente, van “como flechas” cruzando los planos y niveles de energía de todo el planeta para desplazarse o trabajar por todos estos. Estas energías “rápidas”, son más “planas” en cuanto a las ondas que las componen, así que la amplitud de la oscilación que las ondas del “uno”, por ejemplo, poseen, es menor que la amplitud de las ondas del seis. Esto hace que, para representar una onda de amplitud pequeña y “rápida”, una línea recta sea un grafismo mucho más adecuado que otros.

Por otro lado, hay campos números que son expansivos, que se desplazan en todas direcciones de forma más pausada y armónica, más parecido a como se generan las ondas en un estanque al tirar una piedra al mismo, y, por lo tanto, la forma de expresión de estas energías no puede ser un grafismo “rígido”, sino que es necesario algo más “curvo” o esférico para acomodar realmente el concepto que eso representa, siendo el caso del número ocho, por ejemplo.

Otros campos son mezcla o tienen propiedades de las dos anteriores, o tienen una forma de desplazarse por los diferentes niveles frecuenciales que requieren un grafismo que incorpore otras características. La energía del nueve, si viéramos el campo energético cómo se mueve y combina, cómo se mezcla con otros, cómo se desplaza de un lado a otro, es una energía expansiva y suave como la del ocho, circular, pero siempre mantiene un punto de apoyo en un “anclaje” mental antes de soltarse para anclarse a otro punto de apoyo en otro punto del mismo plano mental o del lugar por el que se esté desplazando. Para nosotros, el grafismo que representa el nueve describe muy bien ese movimiento al tener el círculo como la forma de onda y el “palito” inferior como el punto de anclaje.

Y así para todos los números, la manera en la que la energía se desplaza dentro de ese campo numérico y consciente nos ha dado, quizás inconscientemente, quizás entregado a las antiguas civilizaciones, una forma de diagramar esos conceptos en forma de rectas, círculos y formas curvas, creando los “dibujos” que ahora usamos en todo momento para representar el dos, el siete o el tres y que nos ha servido a todos para entendernos, universalmente, a lo largo de la historia.

¿Por qué se “desplazan” las energías de los números? ¿No están estos campos “estáticos” en las estructuras del planeta?

Por un lado sí, es decir, los macro-campos de consciencia que corresponden a la vibración de cada número están expandidos y recubren todo el planeta, en su contrapartida mental, y con posibilidad de moverse y extenderse a cualquier otro plano, pero el movimiento de las energías y partículas que los forman no es estático, sino tremendamente dinámico y de ahí ese tipo de desplazamiento para cada número. Pensemos por ejemplo en el océano, en general, el océano visto “desde arriba” ocupa toda la superficie entre continentes y está “expandido” y aparentemente en calma, pero si bajamos a mirar con detalle su superficie, hay millones de olas que se desplazan con miles de formas diferentes. Según la forma principal que las “olas” del número 1 tienen, tenemos un tipo de “grafismo” que lo representa de una manera determinada, igual que la forma de las “olas” del número seis o del ocho, se representan mejor por otro tipo de dibujo.

Conociendo más o menos la razón de que cada número se represente de una determinada manera, veamos en el siguiente artículo cómo se conectan con los arquetipos que luego les otorgan las cualidades que asociamos a esas cifras.


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